Colorectal

¿Qué es?

Es el que se origina en el colon o el recto. A estos cánceres se les puede llamar por separado de colon o de recto (rectal) dependiendo del lugar donde se originan. Ambos comparten muchas características, por lo que se revisarán juntos en este documento, excepto en la sección sobre el tratamiento, donde se analizarán por separado.

Factores de Riesgo

Edad

Los adultos más jóvenes pueden padecer cáncer colorrectal, aunque las probabilidades aumentan significativamente después de los 50 años de edad. Alrededor de 9 de 10 personas diagnosticas con cáncer colorrectal tienen al menos 50 años de edad. Antecedente personal de cáncer colorrectal o pólipos colorrectales

Si presenta un antecedente de pólipos adenomatosos (adenomas), usted tiene un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Esto es especialmente cierto si los pólipos son grandes o si existen muchos de ellos.

Si ha padecido cáncer colorrectal, aunque se le haya extirpado completamente, tiene más probabilidades de padecer nuevos cánceres en otras áreas del colon y del recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció su primer cáncer colorrectal siendo joven.

Antecedente personal de enfermedad inflamatoria del intestino

La enfermedad inflamatoria intestinal (inflammatory bowel disease, IBD), incluyendo la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una afección en la cual el colon se encuentra inflamado durante un período prolongado de tiempo. Las personas que han padecido IBD por muchos años a menudo desarrollan displasia. El término displasia se utiliza para describir las células en el revestimiento del colon o del recto que lucen anormales (pero no como células cancerosas verdaderas) cuando se observan con un microscopio. Estás células pueden transformarse en cáncer con el paso del tiempo.

Si usted padece la enfermedad inflamatoria intestinal, su riesgo de cáncer colorrectal aumenta, y puede que necesite comenzar las pruebas de detección a una edad más temprana y con más frecuencia (lea la sección “¿Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?”

La enfermedad inflamatoria intestinal es diferente al síndrome del intestino irritable (IBS), el cual no aumenta su riesgo de cáncer colorrectal.

Antecedente familiar de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos

La mayoría de los cánceres colorrectales ocurre en personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal. A pesar de esto, tanto como una de cada cinco personas que padece cáncer colorrectal tiene otros familiares que han sido afectados por esta enfermedad.

Las personas con un antecedente de cáncer colorrectal en uno o más familiares de primer grado (padres, hermanos o hijos) tienen un riesgo aumentado. El riesgo es alrededor del doble para aquellas personas con un solo familiar de primer grado afectado. El riesgo es aún mayor si el familiar fue diagnosticado con cáncer cuando tenía menos de 45 años, o si más de un familiar de primer grado es afectado.

Las razones para el riesgo aumentado no están claras en todos los casos. Los cánceres que “vienen de familia” pueden deberse a genes heredados, a que se comparten factores ambientales o a cierta combinación de estos factores.

Tener familiares que hayan tenido pólipos adenomatosos también está asociado con un mayor riesgo de cáncer de colon. (Los pólipos adenomatosos son la clase de pólipos que se pueden convertir en cancerosos).

Si usted tiene antecedentes familiares de pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal, debe hablar con su médico sobre la posible necesidad de comenzar las pruebas de detección antes de los 50 años de edad. Si usted ha tenido pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal, es importante que informe a sus familiares cercanos para que puedan notificar de esto a sus médicos y comiencen las pruebas de detección a la edad adecuada.

Síndromes hereditarios

Alrededor del 5% al 10% de las personas que padecen cáncer colorrectal presentan defectos genéticos hereditarios que causan la enfermedad. A menudo, estos defectos conducen a cáncer que ocurre a una edad más temprana de lo común. La identificación de las familias con estos síndromes hereditarios es importante, ya que permite a los médicos recomendar medidas específicas como pruebas de detección y otras medidas preventivas cuando la persona es más joven.

Varios tipos de cáncer pueden estar asociados con estos síndromes. Por lo tanto, las personas deben cotejar sus antecedentes médicos familiares no sólo para cáncer de colon y pólipos, sino también para cualquier otro tipo de cáncer. Aunque el cáncer en los familiares cercanos (primer grado) es más preocupante, también resulta importante cualquier historial de cáncer en familiares más lejanos. Esto incluye tías, tíos, abuelos, sobrinas, sobrinos y primos. Las personas que saben que tienen un historial familiar de cáncer o pólipos colorrectales deben hablar con sus médicos sobre este historial. Estas personas pueden aprovechar la orientación genética para revisar su árbol médico familiar y determinar cuán probable es que tengan un síndrome hereditario de cáncer, así como discutir si es correcto someterse a pruebas genéticas. Asimismo, las personas que tienen un gen anormal pueden tomar medidas para prevenir el cáncer de colon, por ejemplo, hacerse las pruebas a una edad temprana o incluso someterse a cirugía.

Los dos síndromes hereditarios más comunes asociados con los cánceres colorrectales son la poliposis familiar adenomatosa (familial adenomatous polyposis, FAP) y cáncer colorrectal hereditario no asociado con poliposis (hereditary non-polyposis colorectal cancer, HNPCC), aunque otros síndromes mucho menos comunes también aumentan el riesgo de cáncer colorrectal.

Poliposis adenomatosa familiar (FAP): la poliposis adenomatosa familiar (FAP) es causada por cambios (mutaciones) en el gen APC que una persona hereda de sus padres. Aproximadamente 1% de todos los cánceres colorrectales se debe a la poliposis adenomatosa familiar.

Las personas con FAP típicamente presentan cientos o miles de pólipos en el colon y el recto, usualmente en la adolescencia o en la adultez temprana. El cáncer, por lo general, surge en uno o más de estos pólipos tan pronto como a la edad de 20 años. Al cumplir los 40 años, casi todas las personas con este trastorno tendrán cáncer de colon si primero no se extrae el colon para prevenirlo.

El síndrome de Gardner es un tipo de FAP que también se manifiesta con tumores benignos (no cancerosos) de la piel, el tejido conectivo blando y los huesos.

Cáncer de colon hereditario no asociado con poliposis (HNPCC): el HNPCC, también conocido como síndrome de Lynch, representa alrededor del 2% al 4% de todos los cánceres colorrectales. En la mayoría de los casos, este trastorno es causado por un defecto hereditario en el gen MLH1 o el gen MSH2, pero otros genes también pueden causar HNPCC. Los genes involucrados ayudan normalmente a reparar el ADN dañado. (Lea la sección “¿Conocemos qué causa el cáncer colorrectal?” para más detalles).

Los cánceres en este síndrome también se desarrollan cuando las personas son relativamente jóvenes, aunque no tan jóvenes como en la poliposis adenomatosa familiar (FAP). Las personas con HNPCC también pudieran presentar pólipos, pero sólo presentan pocos, no cientos de ellos, como en el caso de la poliposis adenomatosa familiar. El riesgo de cáncer colorrectal en el transcurso de la vida de una persona con esta afección puede ser tan alto como 80%.

Las mujeres con esta afección también tienen un riesgo muy alto de cáncer de endometrio (el revestimiento del útero). Otros cánceres asociados con el HNPCC incluyen el cáncer de ovario, estómago, intestino delgado, páncreas, riñón, encéfalo, uréteres (conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga) y las vías biliares.

 

Síndrome de Turcot: ésta es una afección hereditaria que se presenta en raras ocasiones, en la que las personas están en riesgo aumentado de pólipos adenomatosos y cáncer colorrectal, así como tumores cerebrales. En realidad, existen dos tipos de síndrome de Turcot:

Uno puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en poliposis adenomatosa familiar, en cuyos casos los tumores cerebrales son meduloblastomas.

El otro también puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en HNPCC, en cuyos casos los tumores cerebrales son glioblastomas.

Síndrome Peutz-Jeghers: las personas con esta rara afección hereditaria tienden a presentar pecas alrededor de la boca (y algunas veces en las manos y los pies) y un tipo especial de pólipo en sus tractos digestivos (hamartomas). Tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer colorrectal, así como de otros cánceres, los cuales usualmente se presentan a una edad más temprana que lo normal. Este síndrome es causado por mutaciones en el gen STK1.

Poliposis asociado con MUTYH: las personas con este síndrome desarrollan pólipos en el colon, los cuales se tornarán cancerosos si no se remueve el colon. También tienen un riesgo aumentado de cánceres de intestino delgado, piel, ovario y vejiga. Este síndrome es causado por mutaciones en el gen MUTYH.

Antecedentes étnicos y raciales

Las personas de la raza negra tienen las tasas de incidencia y de mortalidad de cáncer colorrectal más altas en comparación con todos los grupos raciales en los Estados Unidos. Las razones de esto todavía se desconocen.

Los judíos con ascendencia en Europa Oriental (judíos Ashkenazi) tienen uno de los mayores riesgos de cáncer colorrectal en comparación con cualquier otro grupo étnico en el mundo. Se han encontrado varias mutaciones genéticas que conducen a un riesgo aumentado de cáncer colorrectal en este grupo. El más común de estos cambios en el ADN, llamado la mutación I1307K APC, se presenta en aproximadamente un 6% de los judíos en los Estados Unidos.

Diabetes tipo 2

Las personas con diabetes tipo 2 (usualmente no dependiente de insulina) tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer colorrectal. Tanto la diabetes tipo 2 como el cáncer colorrectal comparten algunos de los mismos factores de riesgo (como el exceso de peso). Sin embargo, aun cuando se toman estos factores en consideración, las personas con diabetes tipo 2 todavía presentan un riesgo aumentado. Estas personas también suelen tener un pronóstico menos favorable después del diagnóstico.

Factores relacionados con los estilos de vida

Varios factores relacionados con el estilo de vida han sido asociados con el cáncer colorrectal. De hecho, la relación que hay entre la alimentación, el peso y el ejercicio con el riesgo de cáncer colorrectal es una de las más fuertes para cualquier tipo de cáncer. Ciertos tipos de alimentos

Una alimentación con un alto consumo de carne roja (tal como res, cordero o hígado) y carnes procesadas (perros calientes y algunas carnes frías) pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Cocinar las carnes a temperaturas muy altas (freír, asar o cocinar a la parrilla) crea químicos que pueden aumentar el riesgo de cáncer, aunque no está claro cuánto de esto puede contribuir a un aumento en el riesgo de cáncer colorrectal. Una alimentación con un alto consumo de vegetales, verduras, frutas y granos integrales ha sido asociada con un menor riesgo de cáncer colorrectal, aunque los suplementos de fibra no parecen ayudar a reducir este riesgo. No está claro si otros componentes alimenticios (por ejemplo, ciertos tipos de grasas) afectan el riesgo de cáncer colorrectal.

Inactividad física

Si usted no está activo físicamente, tiene una mayor probabilidad de padecer cáncer colorrectal. Un aumento en la actividad física puede ayudar a reducir su riesgo.

Obesidad

Si tiene exceso de peso, su riesgo de padecer y morir de cáncer colorrectal es mayor. Por otro lado, la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de colon tanto en los hombres como en las mujeres, aunque esta asociación parece ser mayor entre los hombres.

Tabaquismo

Las personas que fuman desde hace mucho tiempo tienen una probabilidad mayor de padecer y morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Se sabe que fumar causa cáncer de pulmón, pero también está asociado con otros cánceres, como el cáncer colorrectal. Si usted fuma, puede aprender sobre cómo dejar de fumar en nuestro documento Pasos para dejar de fumar.

Consumo excesivo de alcohol

El cáncer colorrectal ha sido vinculado al consumo excesivo de alcohol. Al menos algo de esto puede que se deba al hecho de que las personas que consumen alcohol en exceso tienden a presentar bajos niveles de ácido fólico en el cuerpo. Aun así, el alcohol se debe limitar a no más de dos tragos por día para los hombres y un trago al día para las mujeres. Factores con efectos inciertos, controversiales o no comprobados de cáncer colorrectal

Turno de trabajo nocturno

Los resultados de un solo estudio sugirieron que trabajar en el turno de noche por al menos tres noches al mes por al menos 15 años podría incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Los autores del estudio sugirieron que esto se pudo deber a cambios en los niveles de melatonina (una hormona que responde a los cambios de la luz) en el cuerpo. Se necesitan más estudios para confirmar o refutar este hallazgo.

Tratamiento previo de ciertos cánceres

Algunos estudios han encontrado que los hombres que sobreviven a cáncer testicular parecen tener una tasa mayor de cáncer colorrectal y algunos otros cánceres. Esto se puede deber a los tratamientos que han recibido.

Varios estudios han sugerido que los hombres que recibieron radioterapia para tratar el cáncer de próstata podrían tener un mayor riesgo de cáncer rectal, ya que el recto recibe algo de radiación durante el tratamiento. La mayoría de estos estudios están basados en hombres tratados en los años ’80 y ’90, y el efecto de los métodos de radiación más modernos en el riesgo de cáncer rectal no está claro. Existen muchos posibles efectos secundarios del tratamiento de cáncer de próstata que los hombres deben considerar al momento de tomar decisiones sobre el tratamiento. Algunos médicos recomiendan que el riesgo de cáncer rectal deba ser considerado como uno de esos posibles efectos secundarios.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer, junto con varias otras organizaciones médicas, recomienda las pruebas de detección tempranas en personas con riesgo mayor de cáncer colorrectal. Estas recomendaciones difieren de aquéllas para personas con riesgo promedio. Para más información, hable con su médico y consulte la tabla que aparece en la sección “¿Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?”.

Signos y Síntomas

El cáncer colorrectal puede causar uno o más de los siguientes síntomas. Si tiene cualquiera de los siguientes debe consultar con su médico:

  • Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
  • Una sensación de que necesita defecar y que no desaparece después de hacerlo.
  • Sangrado rectal, heces oscuras o sangre en las heces fecales (sin embargo, a menudo, el excremento luce normal).
  • Cólicos o dolor abdominal.
  • Debilidad y cansancio.
  • Pérdida inexplicable de peso.

Con más frecuencia, la mayoría de estos síntomas son causados por otras afecciones en lugar de cáncer colorrectal, tal como infección, hemorroides, síndrome del intestino irritable o enfermedad inflamatoria intestinal. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte de inmediato con su médico para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Diagnóstico

El cáncer colorrectal a menudo se encuentra después que se presentan los síntomas, aunque la mayoría de las personas con cáncer de colon o rectal en etapa inicial no tienen síntomas de la enfermedad. Los síntomas generalmente se presentan sólo en un estado más avanzado de la enfermedad. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de detección recomendadas (como se describen en la sección “¿Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?”) antes de que surja cualquier síntoma.

Si su médico encuentra algo sospechoso durante el examen de detección o si usted tiene cualquiera de los síntomas de cáncer colorrectal que se describen en la sección “Señales y síntomas del cáncer colorrectal”, probablemente su médico recomendará estudios y pruebas para saber la causa.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier señal o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer colorrectal, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas, incluyendo los antecedentes familiares.

Como parte del examen físico, su médico examinará cuidadosamente su abdomen para tratar de detectar masas u órganos que estén agrandados, y también examinará el resto de su cuerpo. Su médico pudiera también realizar un examen digital del recto. Durante este examen, el médico se coloca un guante en la mano, inserta un dedo lubricado en el recto del paciente y palpa para determinar si hay alguna área anormal.

Análisis de sangre

Puede que su médico ordene ciertas pruebas de sangre para ayudar a determinar si usted tiene cáncer colorrectal o para ayudar a vigilar su enfermedad si ha sido diagnosticado con cáncer.

Recuento sanguíneo completo: su médico puede ordenar un recuento sanguíneo completo para saber si usted tiene anemia (muy pocos glóbulos rojos). Algunas personas con cáncer colorrectal se tornan anémicas debido al sangrado prolongado del tumor.

Enzimas hepáticas: también es posible que se haga una prueba de sangre para verificar su función hepática debido a que el cáncer colorrectal puede propagarse hacia el hígado.

Marcadores tumorales: algunas veces, las células del cáncer colorrectal producen sustancias, como el antígeno carcinoembrionario (CEA) y el CA 19-9, que se liberan al torrente sanguíneo. Los análisis de sangre para estos marcadores tumorales se usan con más frecuencia junto con otras pruebas para darles seguimiento a los pacientes que ya han sido diagnosticados con cáncer colorrectal o que han recibido tratamiento para esta enfermedad. Estas pruebas pueden mostrar lo bien que está funcionando el tratamiento o proveer una advertencia temprana de un cáncer que ha regresado.

Estos marcadores tumorales no se usan para detectar o diagnosticar el cáncer colorrectal, ya que las pruebas no pueden indicar con certeza si alguien tiene o no cáncer. Algunas veces, los niveles del marcador tumoral pueden ser normales en una persona que tiene cáncer y pueden ser anormales debido a otras razones aparte del cáncer. Por ejemplo, en la sangre de algunas personas que tienen colitis ulcerosa, tumores no cancerosos en los intestinos o algunos tipos de trastornos hepáticos o enfermedad pulmonar crónica puede haber niveles más altos de estos marcadores. Fumar también puede aumentar los niveles del CEA.

Pruebas para encontrar pólipos o cáncer colorrectal

Si los síntomas o los resultados del examen físico o los análisis de sangre sugieren que pudiera haber cáncer colorrectal, su médico puede recomendar más pruebas. Con más frecuencia, se hace una colonoscopia, aunque algunas veces se puede hacer primero una sigmoidoscopia o un estudio por imágenes, como un enema de bario (tránsito gastrointestinal inferior). Estas pruebas se describen en detalle en la sección “¿Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?”.

Biopsia

Por lo general, si durante cualquier prueba diagnóstica se sospecha la presencia de un cáncer colorrectal, se toma una biopsia durante la colonoscopia. En una biopsia, el médico extrae un pedacito de tejido con un instrumento especial que se pasa a través del endoscopio. Aunque después de este procedimiento puede presentarse algo de sangrado, esto cesa poco tiempo después. Con menos frecuencia, es posible que se necesite extirpar quirúrgicamente parte del colon para hacer el diagnostico. Lea Testing Biopsy and Cytology Specimens for Cancer para aprender más sobre los tipos de biopsias, cómo se usa el tejido en el laboratorio para diagnosticar el cáncer, y lo que podría indicar los resultados.

Pruebas de laboratorio de las muestras

Las muestras de la biopsia (del colonoscopio o la cirugía) se envían al laboratorio donde un patólogo, un médico entrenado para diagnosticar cáncer y otras enfermedades en muestras de tejido, examina el tejido con un microscopio. Otras pruebas pueden sugerir que hay cáncer colorrectal, pero la única manera de confirmar esto es mediante la observación de una muestra con un microscopio.

Pruebas genéticas: también se le pueden hacer otras pruebas de laboratorio a las muestras de biopsia para ayudar a clasificar mejor el cáncer. Los médicos pueden identificar cambios genéticos específicos en las células cancerosas que pueden afectar la manera en que el cáncer es tratado. Por ejemplo, ahora los médicos usualmente hacen pruebas a las células para detectar cambios en el gen KRAS. Este gen está mutado en alrededor de cuatro de cada 10 cánceres colorrectales. Algunos médicos también pueden hacer pruebas para detectar cambios en el gen BRAF. Los pacientes que tienen cánceres con mutaciones en cualquiera de estos genes no se benefician del tratamiento con ciertos medicamentos contra el cáncer, tal como cetuximab (Erbitux®) y panitumumab (Vectibix®).

Prueba MSI: algunas veces, se hacen pruebas al tejido del tumor para determinar si muestra cambios llamados inestabilidad de microsatélite (MSI). Este cambio está en la mayoría de los cánceres colorrectales que son causados por cáncer de colon hereditario sin poliposis (HNPCC) y también puede afectar a algunos cánceres en pacientes que no tienen HNPCC. Existen dos razones para realizar estas pruebas de MSI a los cánceres colorrectales. La primera razón consiste en identificar a los pacientes que podrían tener HNPCC. Si se descubre que tienen MSI, se les pueden hacer pruebas para determinar si tienen HNPCC. Un diagnóstico de HNPCC ayuda a planear las pruebas de detección adicionales para el paciente (por ejemplo, puede que sea necesario realizar pruebas de detección del cáncer uterino en mujeres con HNPCC). Además, si se sabe que el paciente tiene HNPCC, sus familiares también podrían tenerlo, y puede que quieran hacerse las pruebas para saber si lo tienen. Si tienen HNPCC, ellos tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer y necesitarán realizarse las pruebas correspondientes. La segunda razón es que conocer que un cáncer colorrectal en etapa inicial tiene MSI puede cambiar la manera en que es tratado.

Algunos médicos sugieren realizar las pruebas de MSI solo si un paciente reúne los criterios Bethesda. Otros médicos ordenan pruebas de MSI en todos los cánceres colorrectales, y otros toman esta decisión basándose en la edad del paciente o la etapa del cáncer. Existen varias formas de realizar las pruebas de MSI. Una manera consiste en comenzar con una prueba de ADN para determinar la presencia de MSI. La otra manera es realizando primero una inmunohistoquímica para determinar si ciertas proteínas relacionadas con MSI están ausentes en las células cancerosas. Si esa prueba arroja sospechas, entonces se realizar una prueba de ADN para determinar la presencia de MSI. No todos los pacientes cuyas células cancerosas muestran MSI tienen HNPCC. A los pacientes que quieran realizarse pruebas de HNPCC se les hará una prueba de ADN de sus células sanguíneas para detectar los cambios genéticos que causan HNPCC.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radioactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Se pueden hacer por un número de razones, como un auxiliar para determinar si un área sospechosa puede ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y si el tratamiento ha sido eficaz.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones transversales de la parte del cuerpo que se está estudiando. A diferencia de una radiografía convencional, una tomografía computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Este estudio puede ayudar a determinar si el cáncer de colon se ha propagado hacia el hígado u otros órganos.

Antes de la tomografía, pueden pedirle que tome una solución de contraste y/o que reciba una inyección intravenosa (IV) de un material de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales del cuerpo. Puede que usted necesite una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Usted necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera de una máquina en forma de anillo (escáner). Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo mientras se toman las imágenes.

La CT con portografía examina específicamente la vena porta (la vena grande que llega al hígado desde el intestino). En esta prueba, el material de contraste se inyecta en las venas que llegan al hígado, para observar mejor el cáncer colorrectal que se ha propagado al hígado.

Biopsia con aguja guiada por CT: en los casos en que un área sospechosa de cáncer se encuentra profunda dentro del cuerpo, se puede usar una tomografía computarizada para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia el área sospechosa. Para este procedimiento, el paciente permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. La exploración por CT continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido) y se observa con un microscopio. Esto no se usa para realizar una biopsia a un tumor del colon, aunque se hace a menudo si la CT muestra tumores en el hígado.

Ecografía (ultrasonido)

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. Un pequeño instrumento parecido a un micrófono llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Este estudio no causa dolor ni le expone a radiación. Para este estudio, usted simplemente se acuesta en una camilla y un técnico mueve el transductor por la piel que se encuentra sobre la parte del cuerpo a examinar. Generalmente, se aplica primero gel para lubricar la piel.

La ecografía abdominal puede ser usada para detectar tumores en el hígado, vesícula biliar, páncreas o en otro lugar de su abdomen, aunque no puede detectar tumores en el colon. Algunas veces, se usan dos tipos especiales de ecografía para evaluar los cánceres de colon y recto.

Ecografía (ultrasonido) endorrectal: este estudio utiliza un transductor especial que se puede introducir directamente en el recto. Se usa para ver qué tanto ha penetrado el cáncer a través de la pared rectal y si se ha propagado a órganos o tejidos cercanos, tal como los ganglios linfáticos.

Ecografía intraoperativa: este estudio se hace durante la cirugía después de que el cirujano haya abierto la cavidad abdominal. El transductor se puede colocar sobre la superficie del hígado, lo cual hace que esta prueba sea muy útil en detectar la propagación del cáncer colorrectal al hígado.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para mostrar mejor los detalles, es posible que un material de contraste, llamado gadolinio, se inyecte en una vena antes de realizar el estudio.

El procedimiento para la MRI es un poco más incómodo que el estudio de CT. En primer lugar, toman más tiempo, a menudo hasta una hora. Segundo, usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces, las máquinas más nuevas y más abiertas de MRI pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. Sin embargo, puede que en algunos casos las imágenes no sean tan nítidas. Las máquinas de MRI producen un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos centros se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.

Los estudios de MRI pueden ser útiles en pacientes con cánceres rectales para determinar si el tumor se ha propagado a las estructuras adyacentes. Para mejorar la precisión de este estudio, algunos médicos usan la MRI endorrectal. Para realizar este estudio, el médico coloca una sonda llamada espiral endorrectal en el interior del recto. Durante el estudio, esta sonda permanece colocada por 30 a 45 minutos y puede causar molestias.

Algunas veces, las MRI también son útiles para encontrar áreas anormales en el hígado que pudieran deberse a la propagación del cáncer o para examinar el cerebro y la médula espinal.

Radiografía de tórax

Esta prueba se puede hacer después del diagnóstico de cáncer colorrectal para saber si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radioactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. La cantidad de radiactividad usada es muy baja. Las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, por lo que absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo su cuerpo.

La PET puede ayudar a proporcionarle al médico una mejor idea de si un área anormal vista en otro estudio por imágenes es un tumor o no. Si usted ya ha sido diagnosticado con cáncer, su médico puede emplear este estudio para saber si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo. Una tomografía por emisión de positrones (PET) también puede ser útil si su médico cree que es posible que el cáncer se haya propagado, pero no sabe a dónde.

Unas máquinas especiales pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la imagen más detallada de esa área en la CT.

Angiografía

La angiografía es un procedimiento radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste o tinte en una arteria antes de que se tomen las radiografías. El tinte delinea los vasos sanguíneos en las imágenes radiográficas.

Si su cáncer se ha propagado al hígado, la angiografía puede ser útil para mostrar las arterias que le suplen sangre a esos tumores. Esta información puede ayudar a los cirujanos a decidir si los tumores del hígado se pueden extirpar y, de ser así, puede ayudar a planificar la operación. La angiografía también puede ser útil en la planificación de otros tratamientos para la propagación del cáncer al hígado, como la embolización (esto se abordó en la sección sobre cirugía).

La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el médico que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y flexible) en la arteria que conduce al hígado para inyectar el tinte. Usualmente el catéter se coloca en una arteria en la parte interna del muslo y se guía hasta la arteria del hígado. Usted necesitará permanecer inmóvil mientras se coloca el catéter. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de insertar el catéter. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Además, la angiografía se puede hacer con un explorador de CT (angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MRI). Estas técnicas proveen información sobre los vasos sanguíneos en el hígado sin la necesidad de un catéter en la arteria de una pierna, aunque usted aún necesitará una línea intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.


 Fuente: http://www.cancer.org/espanol/cancer/colonyrecto/guiadetallada/cancer-colorrectal-causes-risk-factors#sthash.FUGCV998.dpuf

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