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¿Qué es?

 El cáncer comienza en las células, que forman los tejidos del cuerpo. Normalmente, se forman células nuevas a medida que se necesitan para reemplazar a las células viejas que mueren. Algunas veces, este proceso sale mal. Se forman células nuevas que no son necesarias y las células viejas no mueren cuando deberían. El exceso de células puede formar un tumor. Los tumores benignos no constituyen un cáncer, pero los malignos sí. Las células de los tumores malignos pueden invadir los tejidos cercanos o separarse y diseminarse a otras partes del organismo.

Los niños pueden tener cáncer en las mismas partes del cuerpo que los adultos, pero existen diferencias. Los cánceres de la niñez pueden ocurrir repentinamente, sin síntomas precoces, y tienen un índice de curación elevado. El cáncer más común en los niños es la leucemia. Otros cánceres que afectan a los niños son: tumores cerebrales, linfoma y sarcoma del tejido blando. Los síntomas y el tratamiento dependen del tipo de cáncer y de lo avanzada que esté la enfermedad. El tratamiento puede incluir cirugía, radiación y/o quimioterapia.

Fuente: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/cancerinchildren.html

Tumores ováricos epiteliales benignos

La mayoría de los tumores ováricos epiteliales son benignos, no se propagan y generalmente no conducen a enfermedades graves. Existen varios tipos de tumores epiteliales benignos, incluidos los cistoadenomas serosos, loscistoadenomas mucinosos y los tumores de Brenner.

Tumores de bajo potencial maligno

Cuando se observan con el microscopio, algunos tumores ováricos epiteliales no se ven claramente como cancerosos. Éstos se denominan tumores de bajo potencial maligno. También se les conoce como cáncer ovárico epitelial fronterizo. Estos tumores se diferencian de los cánceres ováricos típicos porque no crecen hacia el tejido de sostén del ovario (llamado estroma ovárico). Asimismo, si se propagan fuera del ovario, como por ejemplo, a la cavidad abdominal, es posible que crezcan en el revestimiento del abdomen, pero a menudo no hacia el interior de éste.

Estos cánceres tienden a afectar a las mujeres más jóvenes en comparación con los cánceres ováricos típicos. Los tumores LMP crecen lentamente y tienen menos probabilidades de causar la muerte que la mayoría de los cánceres de ovario. Aunque pueden causar la muerte, esto no es común que ocurra.

Tumores ováricos epiteliales malignos

Los tumores epiteliales cancerosos reciben el nombre de carcinomas. Aproximadamente de 85 a 90% de los cánceres de ovario son carcinomas ováricos epiteliales. Cuando alguien dice que tuvo cáncer de ovario, por lo general significa que se trataba de este tipo de cáncer. Cuando estos tumores se observan con un microscopio, las células tienen varias características que se pueden utilizar para clasificar a los carcinomas ováricos epiteliales en diferentes tipos. El tipo seroso es por mucho el más común, pero existen otros tipos como mucinosos, endometrioides y decélulas claras.

Si las células no lucen como cualquiera de estos cuatro subtipos, al tumor se le llama indiferenciado. Los carcinomas ováricos epiteliales indiferenciados tienden a crecer y propagarse más rápidamente que los otros tipos. Los carcinomas ováricos epiteliales son clasificados por estos subtipos, aunque también se les asigna un grado y una etapa.

El grado clasifica el tumor de acuerdo con su similitud con el tejido normal en una escala de 1, 2 ó 3. Los carcinomas ováricos epiteliales de grado 1 se parecen más al tejido normal y tienden a tener un mejor pronóstico. Por otro lado, los carcinomas ováricos epiteliales de grado 3 se parecen menos al tejido normal y generalmente tienen un peor pronóstico. Los tumores de grado 2 lucen y actúan entre los de grado 1 y 3.

La etapa del tumor describe la extensión de la propagación del tumor desde donde se originó en el ovario. El cáncer epitelial de los ovarios suele propagarse primero al revestimiento y a los órganos de la pelvis y el abdomen (barriga). Esto puede producir una acumulación de líquido en la cavidad abdominal (ascitis). A medida que la enfermedad avanza, se puede propagar a los pulmones y al hígado, o en pocas ocasiones, al cerebro, los huesos o la piel. La clasificación por etapas se explica en detalles más adelante.

Carcinoma peritoneal primario

El carcinoma peritoneal primario es un cáncer poco común estrechamente asociado al cáncer epitelial de ovario. En la cirugía, este carcinoma luce igual que el cáncer epitelial de ovario que se ha propagado a través del abdomen. En un microscopio, el carcinoma peritoneal primario también luce como el cáncer epitelial de ovario. Otros nombres para este cáncer incluyen carcinoma peritoneal primario extra ovárico (fuera del ovario) o carcinoma papilar en superficie serosa.

El carcinoma peritoneal primario parece originarse de las células en el revestimiento de la pelvis y el abdomen. El revestimiento se llamaperitoneo. Estas células son muy similares a las células que están en la superficie de los ovarios. Algunos expertos creen que este carcinoma puede originarse en las células que revisten las trompas de Falopio.

Al igual que el cáncer de ovario, el carcinoma peritoneal primario tiende a propagarse por las superficies de la pelvis y el abdomen, por lo que a menudo es difícil saber dónde se originó exactamente el cáncer. Este tipo de cáncer puede ocurrir en mujeres que aún tienen sus ovarios, aunque es de mayor preocupación en mujeres cuyos ovarios se han extirpados para prevenir el cáncer de ovario. Este cáncer rara vez ocurre en hombres.

Los síntomas del carcinoma peritoneal son similares a los del cáncer de ovario, incluyendo dolor abdominal o inflamación, náusea, vómitos, indigestión y un cambio en los hábitos de evacuación. Además, al igual que el cáncer ovárico, este carcinoma puede elevar el nivel sanguíneo de un marcador tumoral llamado CA-125.

Por lo general, las mujeres con carcinoma peritoneal reciben el mismo tratamiento que las mujeres que tienen cáncer ovárico propagado ampliamente. Esto podría incluir cirugía para extirpar tanto cáncer como sea posible seguida de quimioterapia como la que se administra para el cáncer ovárico. Su pronóstico es probablemente similar al del cáncer ovárico propagado ampliamente.

Cáncer en trompas de Falopio

El cáncer en trompas de Falopio es otro tipo poco común de cáncer que comienza en el conducto que lleva un óvulo del ovario al útero (trompa de Falopio). Al igual que el carcinoma peritoneal, el cáncer en trompas de Falopio y ovario tiene síntomas similares. El tratamiento para el cáncer en trompas de Falopio es muy similar al del cáncer ovárico, aunque el pronóstico es ligeramente mejor.

Tumores de las células germinales

Las células germinales son las que usualmente forman los óvulos. La mayoría de los tumores de células germinales son benignos, aunque algunos son cancerosos y pueden poner en riesgo la vida. Menos del 2% de los cánceres de ovario son de origen de células germinales. En general, tienen un buen pronóstico, con más de nueve de cada 10 pacientes sobreviviendo al menos 5 años después del diagnóstico. Existen varios subtipos de tumores de células germinales. Los tumores de células germinales más comunes son teratomas, disgerminomas, tumores del seno endodérmico y coriocarcinomas. Los tumores de células germinales también pueden ser una mezcla de más de un solo subtipo.

Teratoma

Este tipo de cáncer consiste de tumores de las células germinales con áreas que, al observarse en un microscopio, se asemejan a cada una de las tres capas de un embrión en desarrollo: el endodermo (la capa más profunda), elmesodermo (la capa intermedia) y el ectodermo (la capa exterior). Este tumor de células germinales tiene una forma benigna llamada teratoma maduro y una forma cancerosa llamada teratoma inmaduro.

El teratoma maduro es, por mucho, el tumor ovárico de células germinales más frecuente. Se trata de un tumor benigno que por lo general afecta a mujeres en edad de procreación (desde jóvenes adolescentes hasta los 49 años). A menudo se denomina quiste dermoide debido a que su revestimiento se asemeja a la piel. Estos tumores o quistes contienen diversas clases de tejidos benignos incluyendo los huesos, el pelo y los dientes. Se cura al paciente mediante la extirpación quirúrgica del quiste.

Los teratomas inmaduros son un tipo de cáncer. Se presentan en niñas y mujeres jóvenes, por lo general menores de 18 años. Estos tumores cancerosos son poco frecuentes y contienen células que se asemejan a tejidos embrionarios o fetales, tales como el tejido conectivo, las vías respiratorias y el cerebro. Cuando no se han extendido más allá del ovario y son relativamente más maduros (teratoma inmaduro de grado 1), se tratan mediante la extirpación quirúrgica del ovario. Por otro lado, cuando se han extendido más allá del ovario y/o una gran parte del tumor tiene un aspecto muy inmaduro (teratomas inmaduros de grado 2 ó 3), se recomienda quimioterapia, además de cirugía.

Disgerminoma

Este tipo de cáncer es poco común, pero es el cáncer ovárico de células germinales más común. Por lo general afecta a mujeres adolescentes o de entre 20 y 29 años de edad. Los disgerminomas se consideran malignos (cancerosos), pero la mayoría no crece ni se extienden con mucha rapidez. Cuando están circunscritos al ovario, más del 75% de las pacientes se curan mediante la extirpación quirúrgica del ovario, sin ningún otro tratamiento. Incluso si el tumor se ha extendido más allá del ovario (o si regresa luego), la cirugía, la radiación y/o la quimioterapia resultan eficaces en controlar o curar la enfermedad en aproximadamente el 90% de las pacientes.

Tumor del seno endodérmico (tumor del saco vitelino) y coriocarcinoma

Normalmente, estos tumores poco frecuentes afectan a niñas y a mujeres jóvenes. Suelen crecer y extenderse con rapidez, pero, por lo general, son muy sensibles a la quimioterapia. Los coriocarcinomas que se originan en la placenta (durante el embarazo), son más comunes que la clase que comienza en el ovario. Los coriocarcinomas placentarios suelen tener una mejor respuesta a la quimioterapia que los coriocarcinomas ováricos.

Tumores estromales

Aproximadamente del 1% de los cánceres de ovario son tumores de células estromales. Más de la mitad de los tumores estromales se presentan en mujeres mayores de 50 años, pero alrededor del 5% de los tumores estromales ocurren en las niñas.

El síntoma más común de estos tumores es el sangrado vaginal anormal. Esto ocurre porque muchos de estos tumores producen hormonas femeninas (estrógeno). Estas hormonas pueden causar sangrado vaginal (como un periodo) que comienza de nuevo después de la menopausia. También pueden causar periodos menstruales y desarrollo de los senos en las niñas antes de la pubertad.

Con menos frecuencia, los tumores estromales producen hormonas masculinas (como la testosterona). Si se producen hormonas masculinas, los tumores pueden causar que se detengan los periodos menstruales. También pueden causar crecimiento del vello facial y del cuerpo.

Otro síntoma de los tumores estromales puede ser dolor abdominal intenso y repentino. Esto ocurre si el tumor comienza a sangrar.

Entre los tumores estromales malignos (cancerosos) se encuentran los tumores de células granulosas (el tipo más común), los tumores de teca-granulosa y los tumores de células de Sertoli-Leydig, los cuales, por lo general, se consideran cánceres de bajo grado. Los tecomas y los fibromas son tumores estromales benignos. A menudo, los tumores estromales cancerosos se encuentran en etapa temprana y tienen un buen pronóstico (más del 75% de las pacientes sobreviven por mucho tiempo).

Quistes ováricos

Un quiste ovárico es una acumulación de líquido dentro de un ovario. La mayoría de los quistes ováricos ocurren como una parte normal del proceso de ovulación (liberación de óvulos). Éstos son llamados quistes funcionales. Estos quistes usualmente desaparecen dentro de varios meses sin ningún tratamiento. Si usted presenta un quiste, puede que su médico quiera examinarlo nuevamente después de su próximo ciclo (periodo) para ver si se redujo el tamaño del quiste.

Un quiste ovárico causa más preocupación en una mujer que no está ovulando (como una mujer después de la menopausia o una niña que no ha comenzado sus periodos), y puede que el médico quiera hacer más pruebas. El médico también puede ordenar otras pruebas si el quiste es grande o si no desaparece en algunos meses. Aun cuando la mayoría de estos quistes son benignos (no cancerosos), un pequeño número de éstos podrían ser cancerosos. Algunas veces, la única forma de saber con certeza si el quiste es canceroso es extirpándolo mediante cirugía. Los quistes que parecen ser benignos (según la apariencia de éstos en los estudios por imágenes) se pueden observar (con exámenes físicos y estudios por imágenes repetidos), o extirpar mediante cirugía.

Fuente: http://www.infocancer.org.mx/cncer-de-ovario-con120i0.html#sthash.67wP0poS.dpuf

 

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 ¿A quiénes les puede dar?

Cualquier persona está expuesta a padecer linfomas, aunque afecta con mayor frecuencia a los hombres de entre 15 y 35 años y a las personas de 50 a 70 años.

¿Cómo se puede detectar?

  • Hinchazón no dolorosa de los ganglios linfáticos en cuello, abdomen, axilas o ingles.
  • Fiebre.
  • Sudoración nocturna.
  • Fatiga.
  • Pérdida de peso y apetito.
  • Dolor de garganta.
  • Comezón en la piel o erupción cutánea.
  • Dolor de huesos y articulaciones.
  • Infecciones frecuentes.
  • Dolor en el pecho, abdomen o huesos sin razón aparente.

¿De qué manera prevenirlo?

Hasta hoy, no se sabe exactamente qué es lo que provoca esta enfermedad. Hay personas que tienen más riesgo de desarrollar el linfoma porque presetan otras enfermedades en el sistema inmunológico.

 

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¿Qué es?

 El cáncer de seno (mama) es un tumor maligno que se origina en las células del seno. Untumor malignoes un grupo de células cancerosas que pudiera crecer hacia (invadir) los tejidos circundantes o propagarse (hacer metástasis) a áreas distantes del cuerpo. Esta enfermedad ocurre casi por completo en las mujeres, pero los hombres también la pueden padecer

Protuberancias benignas en los senos

La mayoría de las protuberancias o masas en el seno no son cancerosas, sino benignas. A pesar de esto, en algunos casos puede ser necesario hacer una biopsia (tomar muestras y observarlas con un microscopio para confirmar que no se trata de cáncer).

Fibrosis y quistes

La mayoría de las protuberancias resulta ser causada por fibrosis, quistes, o ambos. Estos son cambios benignos en el tejido del seno que se presentan en muchas mujeres en algún momento de sus vidas. (A veces se les conoce como cambios fibroquísticos, y en el pasado se les llamaba enfermedad fibroquística). La fibrosis se refiere a la formación de tejido parecido a una cicatriz (fibroso), y los quistes son sacos llenos de líquido. Estas afecciones son con más frecuencia diagnosticadas por un médico basándose en los síntomas, tal como protuberancias, inflamación e hipersensibilidad o dolor en los senos. Estos síntomas tienden a empeorar justo antes de comenzar el periodo menstrual de una mujer. Es posible que se sientan protuberancias en los senos, y algunas veces puede salir un líquido transparente o ligeramente turbio de los pezones.

Fibroadenomas y papilomas intraductales

Los tumores benignos del seno, como los fibroadenomas o los papilomas intraductales, son crecimientos anormales, pero no son cancerosos y no se propagan del seno hacia otros órganos. No son una afección que represente una amenaza para la vida.

No obstante, algunas afecciones benignas del seno siguen siendo importantes porque las mujeres con estas afecciones tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de seno. Si desea más información al respecto, consulte la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de seno?” y otro de nuestros documentos tituladoAfecciones no cancerosas de los senos.

Términos generales sobre el cáncer de seno

A continuación se presentan algunos términos claves utilizados para describir el cáncer de seno.

Carcinoma

Este término se usa para describir un cáncer que ha comenzado en la capa de revestimiento (células epiteliales) de órganos como el seno. Casi todos los cánceres de seno son carcinomas (carcinomas ductales o carcinomas lobulillares).

Adenocarcinoma

Un adenocarcinoma es un tipo de carcinoma que comienza en el tejido glandular (tejido que produce y segrega una sustancia). Los conductos y los lobulillos del seno son tejidos glandulares (producen leche), por lo que a los cánceres que comienzan en estas áreas a menudo se les llama adenocarcinomas.

Carcinoma in situ

Este término se utiliza para una etapa temprana del cáncer, cuando está confinado a la capa de las células donde se originó. Cuando se refiere al cáncer de seno, in situ significa que las células cancerosas permanecen confinadas a los conductos (carcinoma ductal in situ). Las células no han crecido (invadido) hacia el tejido más profundo en el seno ni a otros órganos del cuerpo. Al carcinoma ductal in situ del seno algunas veces se le llama cáncer de seno no invasivo o preinvasivo, ya que se podría convertir en un cáncer invasivo del seno si no recibe tratamiento.

Cuando las células cancerosas están confinadas a los lobulillos, se le llama carcinoma lobulillar in situ. En realidad, éste no es un verdadero cáncer o precáncer, y se describe en detalles en la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de seno?”.

Carcinoma invasivo (infiltrante)

Un cáncer invasivo ya ha crecido más allá de la capa de células donde se originó (contrario al carcinoma in situ). La mayoría de los cánceres de seno son carcinomas invasivos (carcinoma ductal invasivo o carcinoma lobulillar invasivo).

Sarcoma

Los sarcomas son cánceres que comienzan en los tejidos conectivos, tal como el tejido muscular, el tejido adiposo o los vasos sanguíneos. Los sarcomas del seno son poco frecuentes.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de seno?

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen distintos factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición de la piel a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de piel. El fumar es un factor de riesgo para el cáncer de los pulmones, la boca, la laringe, la vejiga, el riñón y otros órganos.

Sin embargo, los factores de riesgo no suministran toda la información. Si se tiene uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que se padecerá la enfermedad. La mayoría de las mujeres que tienen uno o más factores de riesgo de cáncer de seno nunca padecen la enfermedad, mientras que muchas mujeres que la padecen no tienen factores de riesgo aparentes (excluyendo el ser mujer y de edad avanzada). Aun cuando una mujer con factores de riesgo padece cáncer de seno, resulta difícil saber cuánto pudieron haber contribuido estos factores.

Algunos factores de riesgo, como la edad o raza de una persona, no se pueden cambiar. Otros están relacionados con factores cancerígenos ambientales. Además, existen factores de riesgo relacionados con conductas personales tales como fumar, tomar alcohol y la alimentación. Algunos factores tienen más influencia sobre el riesgo que otros, y el riesgo de cáncer de seno cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el envejecimiento o el estilo de vida.

Factores de riesgo que usted no puede cambiar

Incidencia según el sexo

El simple hecho de ser mujer es el principal riesgo de padecer cáncer de seno. Los hombres pueden padecer cáncer de seno, pero esta enfermedad es aproximadamente 100 veces más común entre las mujeres que en los hombres. Esto probablemente se debe a que los hombres tienen menos de las hormonas femeninas estrógeno y progesterona, lo que puede promover el crecimiento de células cancerosas de seno.

Envejecimiento

Su riesgo de padecer cáncer de seno se incrementa conforme su edad aumenta. Aproximadamente uno de ocho cánceres de seno se detecta en mujeres menores de 45 años de edad, mientras que aproximadamente dos de tres cánceres invasivos del seno se encuentran en mujeres de 55 años o más.

Factores de riesgo genéticos

Se cree que alrededor del 5 al 10 por ciento de los casos de cáncer de seno son hereditarios, lo que significa que se originan directamente de defectos genéticos (llamados mutaciones) heredados de uno de los padres. Lea la sección “¿Conocemos las causas del cáncer de seno?” si desea más información sobre los genes y el ADN y cómo pueden afectar el riesgo de cáncer de seno.

BRCA1 y BRCA2: la causa más común de cáncer de seno hereditario es una mutación hereditaria en los genes BRCA1 y BRCA2. En las células normales, estos genes ayudan a prevenir el cáncer al producir proteínas que evitan el crecimiento anormal de las células. Si usted heredó una copia mutada de uno de estos dos genes de cualquiera de sus padres, usted tiene un alto riesgo de cáncer de seno en el transcurso de su vida.

Aunque en algunas familias con mutaciones BRCA1 el riesgo de padecer cáncer de seno durante la vida es tan alto como 80%, en promedio este riesgo parece estar entre 55 a 65%. Para las mutaciones BRCA2, el riesgo es menor, alrededor de 45%.

Los cánceres de seno asociados a estas mutaciones se presentan con más frecuencia en mujeres más jóvenes y con más frecuencia afectan a ambos senos en comparación con cánceres no asociados a estas mutaciones. Las mujeres con estas mutaciones hereditarias también tienen un riesgo aumentado de padecer otros tipos de cánceres, particularmente cáncer de ovario.

En los Estados Unidos, las mutaciones BRCA son más comunes en las personas judías asquenazí (Europa oriental) que en otros grupos raciales y étnicos, aunque se pueden presentar en cualquier persona.

Cambios en otros genes: otras mutaciones genéticas podrían también conducir a cánceres de seno hereditarios. Estas mutaciones genéticas se presentan con mucha menos frecuencia y por lo general no aumentan el riesgo de cáncer de seno tanto como los genes BRCA. Estos cambios no son causas frecuentes de cáncer de seno hereditario.

  • ATM: el gen ATM ayuda normalmente a reparar el ADN dañado. Heredar dos copias anormales de este gen causa la enfermedad ataxia-telangiectasia. Por otro lado, heredar una copia mutada de este gen ha sido asociado con una alta tasa de cáncer de seno en algunas familias.
  • TP53: el gen TP53 provee instrucciones para producir una proteína llamada p53 que ayuda a detener el crecimiento de las células anormales. Las mutaciones hereditarias de este gen causan el síndrome de Li-Fraumeni (que lleva el nombre de los dos investigadores que primero lo describieron). Las personas con este síndrome tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de seno, al igual que otros cánceres, como leucemia, tumores encefálicos y sarcomas (cáncer en los huesos o en el tejido conectivo). Ésta es una causa poco común de cáncer de seno.
  • CHEK2: el síndrome de Li-Fraumenitambién puede ser causado por mutaciones hereditarias en el gen CHEK2. Aun cuando no cause este síndrome, puede aumentar el riesgo de cáncer de seno alrededor del doble cuando está mutado.
  • PTEN: el gen PTEN ayuda normalmente a regular el crecimiento celular. Las mutaciones hereditarias en este gen pueden causar el síndrome de Cowden, un trastorno poco común en el cual las personas tienen un riesgo aumentado de padecer tumores malignos y benignos del seno, así como tumores en el tracto digestivo, la tiroides, el útero y los ovarios. Los defectos en este gen también pueden causar un síndrome diferente llamado síndrome de Bannayan-Riley-Ruvalcaba que no se cree está asociado con el riesgo de cáncer de seno.
  • CDH1: las mutaciones hereditarias en este gen causan cáncer gástrico difuso hereditario, un síndrome en el cual las personas desarrollan un tipo poco común de cáncer de estómago a una edad temprana. Las mujeres con mutaciones en este gen también tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de seno lobulillar invasivo.
  • STK11: los defectos en este gen pueden causar el síndrome Peutz-Jeghers. Las personas con este trastorno desarrollan puntos pigmentados en sus labios y en sus bocas, pólipos en los tractos urinarios y gastrointestinales, y tienen un mayor riesgo de muchos tipos de cáncer, incluyendo cáncer de seno.

Prueba genética: se pueden hacer pruebas genéticas para identificar mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 (o algunos otros genes vinculados con el riesgo de cáncer de seno). Aunque las pruebas pueden ser útiles en algunas situaciones, se deben considerar cuidadosamente las ventajas y las desventajas. Vea la sección titulada “¿Se puede prevenir el cáncer de seno?”.

Antecedentes familiares de cáncer de seno

El riesgo de cáncer de seno es mayor entre las mujeres cuyos familiares directos (consanguíneos) tienen esta enfermedad.

Si un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) padece cáncer de seno, el riesgo de la mujer casi se duplica. El riesgo aumenta aproximadamente tres veces, si dos familiares de primer grado padecen la enfermedad.

Se desconoce el riesgo exacto, aunque se sabe que las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de seno en el padre o un hermano también tienen un riesgo aumentado de padecer esta enfermedad. En total, alrededor del 15 por ciento de las mujeres con cáncer de seno tiene un familiar con esta enfermedad. Esto significa que la mayoría (más de 85 por ciento) de las mujeres que padecen cáncer de seno no tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

Antecedentes personales de cáncer de seno

Una mujer con cáncer en un seno tiene un riesgo de tres a cuatro veces mayor de padecer un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del mismo seno. Esto es diferente a la recurrencia (regreso) del primer cáncer.

Raza y origen étnico

En general, las mujeres de raza blanca tienen una probabilidad ligeramente mayor de padecer cáncer de seno que las mujeres de raza negra, aunque éstas últimas tienen una mayor probabilidad de morir de este cáncer. Sin embargo, en las mujeres menores de 45 años de edad, el cáncer de seno es más común en las mujeres de raza negra. Las mujeres asiáticas, hispanas e indias americanas tienen un menor riesgo de padecer y morir de cáncer de seno.

Tejido mamario denso

Los senos están formados por tejido adiposo, tejido fibroso y tejido glandular. Se dice que una mujer tiene el tejido mamario denso (como se observa en un mamograma) cuando tiene más tejido glandular y fibroso y menos tejido adiposo. Las mujeres con senos densos tienen un mayor riesgo de cáncer de seno que las mujeres con senos menos densos. Desafortunadamente, el tejido mamario denso también puede causar que los mamogramas sean menos precisos.

Un número de factores puede afectar la densidad de los senos, tal como la edad, la condición menopáusica, el uso de medicamentos (tal como terapia hormonal en la menopausia), embarazo y genética.

Algunas afecciones benignas del seno

Las mujeres diagnosticadas con ciertas afecciones benignas podrían tener un riesgo aumentado de cáncer de seno. Algunas de estas afecciones están más asociadas al riesgo de cáncer de seno que otras. Los doctores a menudo dividen las afecciones benignas del seno en tres grupos generales, dependiendo de cómo ellas afectan este riesgo.

Lesiones no proliferativas: estas afecciones no están asociadas al sobrecrecimiento del tejido mamario. No parecen afectar el riesgo de cáncer de seno, de hacerlo, es en muy poca extensión. Éstos incluyen:

  • Fibrosis y/o simple quiste (en el pasado a esto se le llamada enfermedad fibroquística o cambios fibroquísticos).
  • Hiperplasia leve.
  • Adenosis (no esclerosante).
  • Ectasia ductal.
  • Tumor filoide (benigno).
  • Un solo papiloma.
  • Necrosis adiposa.
  • Fibrosis periductal.
  • Metaplasia apocrina y escamosa.
  • Calcificaciones relacionadas con el epitelio.
  • Otros tumores benignos (lipoma, hamartoma, hemangioma, neurofibroma, adenomioepitelioma).

La mastitis (infección del seno) no es una lesión, pero es una afección que no aumenta el riesgo de cáncer de seno.

Lesiones proliferativas sin atipia: estas afecciones muestran un crecimiento excesivo de células en los conductos o lobulillos del tejido mamario. Parecen aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de seno en una mujer (de una y media a dos veces respecto al riesgo normal). Éstos incluyen:

  • Hiperplasia ductal usual (sin atipia).
  • Fibroadenoma.
  • Adenosis esclerosante.
  • Varios papilomas (papilomatosis).
  • Cicatriz radial.

Lesiones proliferativas con atipia: en estas afecciones, existe un sobrecrecimiento de las células en los conductos o lobulillos del tejido del seno, y algunas células ya no lucen normales. Estas afecciones tienen un efecto mayor en el riesgo de cáncer de seno, aumentándolo de 3½ a 5 veces más que el riesgo normal. Estos tipos de lesiones incluyen:

  • Hiperplasia ductal atípica (atypical ductal hyperplasia, ADH).
  • Hiperplasia lobulillar atípica (atypical lobular hyperplasia, ALH).

Las mujeres con un antecedente familiar de cáncer de seno y con hiperplasia o hiperplasia atípica tienen un riesgo aún mayor de padecer un cáncer de seno.

Para más información, consulte nuestro documento Afecciones no cancerosas del seno.

Carcinoma lobulillar in situ

En el carcinoma lobulillar in situ (LCIS), las células que lucen como células cancerosas están creciendo en los lobulillos de las glándulas productoras de leche del seno, pero no crecen a través de la pared de los lobulillos. Algunas veces, el LCIS (también llamado neoplasia lobulillar) se agrupa con el carcinoma ductal in situ (DCIS, siglas en inglés) como un cáncer no invasivo de seno, aunque se diferencia del DCIS en que no parece convertirse en cáncer invasivo si no se trata.

Las mujeres con esta afección tienen un riesgo de siete a once veces mayor de padecer cáncer invasivo en cualquiera de los senos. Por esta razón, las mujeres con LCIS deben someterse a mamogramas y acudir a consultas con sus médicos de forma periódica.

Períodos menstruales

Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que comenzaron a menstruar temprano (antes de los 12 años) y/o que experimentaron tarde la menopausia (después de los 55 años) tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno. Este aumento en el riesgo pudiera deberse a una exposición más prolongada a las hormonas estrógeno y progesterona durante la vida.

Antecedente de radiación al tórax

Las mujeres que siendo niñas o adultas jóvenes recibieron radiación en el área del tórax como tratamiento contra otro cáncer (tal como enfermedad de Hodgkin o linfoma no Hodgkin) tienen un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer de seno. Esto varía con la edad de la paciente al momento de recibir la radiación. Si también se administró la quimioterapia, esto pudo haber detenido por un tiempo la producción de hormonas ováricas, reduciendo el riesgo. El riesgo de padecer un cáncer de seno debido a radiación administrada al tórax es el mayor si la radiación se recibió durante la adolescencia, cuando los senos aún estaban en desarrollo. La radioterapia después de los 40 años no parece aumentar el riesgo de cáncer de seno.

Exposición a dietilestilbestrol

Desde los años 40 a los 60, a algunas mujeres embarazadas se les administraba el medicamento dietilestilbestrol (DES), ya que se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé. Estas mujeres tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno. Las mujeres cuyas madres tomaron dietilestilbestrol durante el embarazo también pudieran tener un riesgo ligeramente mayor de cáncer de seno. Para más información puede consultar nuestro documento DES Exposure: Questions and Answers.

Factores relacionados con el estilo de vida y el riesgo de cáncer de seno

Tener hijos

Las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer de seno ligeramente mayor. Los embarazos múltiples y quedar embarazada cuando la mujer es joven reducen el riesgo del cáncer de seno. El embarazo reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer, lo cual puede que sea una razón de este efecto.

Control de la natalidad

Píldoras anticonceptivas: los estudios han reportado que las mujeres que usan anticonceptivos orales tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que aquellas mujeres que nunca los han usado. El riesgo parece bajar a lo normal con el paso del tiempo una vez se dejan de tomar las pastillas anticonceptivas. Las mujeres que dejaron de usar los anticonceptivos orales hace más de 10 años no parecen tener aumento del riesgo de padecer cáncer de seno. Al considerar el uso de anticonceptivos orales, las mujeres deben examinar sus otros factores de riesgo de cáncer de seno con los especialistas de la salud que las atienden.

El acetato de medroxiprogesterona de depósito (DMPA; Depo-Provera) es una forma inyectable de progesterona que se administra una vez cada 3 meses como método anticonceptivo. Unos pocos estudios han estudiado el efecto del DMPA sobre el riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que actualmente usan el DMPA parecen tener un aumento en el riesgo, pero el riesgo no parece haber aumentado si este medicamento se usó hace más de 5 años.

Terapia hormonal después de la menopausia

La terapia hormonal con estrógeno (a menudo combinada con progesterona) ha sido usada por muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la menopausia y para ayudar a prevenir la osteoporosis (adelgazamiento de los huesos). Estudios preliminares habían sugerido que la terapia hormonal también podía tener otros beneficios para la salud, pero no se encontraron estos beneficios en estudios más recientes y mejor diseñados. Este tratamiento tiene muchos nombres, tal como terapia hormonal posmenopáusica (post-menopausal hormone therapy, PHT), terapia de reemplazo hormonal (hormone replacement therapy, HRT) y terapia hormonal para la menopausia (menopausal hormone therapy, MHT).

Existen dos tipos principales de terapia hormonal. Para las mujeres a quienes no se les ha extirpado el útero (matriz), los doctores generalmente recetan estrógeno y progesterona (conocida como terapia hormonal combinada o HT). La progesterona es necesaria ya que el estrógeno solo puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de útero. Por otro lado, a las mujeres a quienes se les extirpó el útero (aquellas que se sometieron a una histerectomía) se les puede recetar sólo estrógeno. A esto se le conoce comúnmente como terapia de restitución de estrógeno (estrogen replacement therapy, ERT) o simplemente terapia de estrógeno (estrogen therapy, ET).

Terapia hormonal combinada: el uso de esta terapia después de la menopausia aumenta el riesgo de tener cáncer de seno. Además, es posible que aumente las probabilidades de morir de cáncer de seno. Este aumento en el riesgo se puede observar con tan poco como dos años de uso. La terapia hormonal combinada también aumenta la probabilidad de que el cáncer pueda ser encontrado en una etapa más avanzada.

El riesgo aumentado debido a la terapia hormonal combinada parece aplicar sólo a las usuarias actuales y recientes. El riesgo de cáncer de seno de una mujer parece regresar al nivel de la población general dentro de los 5 años después de suspender el tratamiento combinado.

El término bioidénticas a veces se usa para describir versiones de estrógeno y progesterona con la misma estructura química que las encontradas de forma natural en las personas. El uso de estas hormonas ha sido mercadeado como una manera segura de tratar los síntomas de la menopausia. Es importante darse cuenta que aunque existen pocos estudios que comparan las hormonas “bioidénticas” o “naturales” con las versiones de hormonas sintéticas, no existe evidencia de que sean más seguras o eficaces. Se debe asumir que el uso de estas hormonas bioidénticas tiene los mismos riesgos a la salud que cualquier otro tipo de terapia hormonal.

Terapia de estrógeno (ET): el uso de sólo estrógeno después de la menopausia no parece aumentar el riesgo de cáncer de seno. De hecho, algunas investigaciones han sugerido que las mujeres a quienes se les han extraído sus úteros y toman estrógeno en realidad tienen un menor riesgo de cáncer de seno. Sin embargo, las mujeres que toman estrógeno parecen tener problemas con ataques al cerebro y otros coágulos sanguíneos. Además, en algunos estudios se ha descubierto que la terapia de estrógenos aumenta el riesgo de cáncer de ovario cuando se usa por mucho tiempo (por más de 10 años).

Actualmente parece que existen pocas razones contundentes para usar la terapia hormonal posmenopáusica (ya sea HT combinada o ET) que no sea para posiblemente aliviar por un corto periodo de tiempo los síntomas de la menopausia. Además de aumentar el riesgo de cáncer de seno, la terapia hormonal combinada parece aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, coágulos sanguíneos y apoplejía (derrame cerebral o ataque al cerebro). La terapia reduce el riesgo de cáncer colorrectal y osteoporosis, pero estos beneficios y los posibles daños deben sopesarse, ya que existen otros métodos efectivos para prevenir y tratar la osteoporosis.

Aunque la terapia de estrógeno no parece aumentar el riesgo de cáncer de seno, sí aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos y ataque al cerebro.

La decisión de usar la terapia hormonal después de la menopausia debe tomarla la mujer y su médico después de analizar los posibles riesgos y beneficios, según la gravedad de los síntomas de la menopausia y los factores de riesgo para enfermedad cardiaca, cáncer de seno y osteoporosis. Si una mujer y su médico deciden usar hormonas para tratar los síntomas menopáusicos, por lo general es mejor usar la menor dosis que controle los síntomas y por el tiempo más breve posible.

Lactancia

Algunos estudios sugieren que la lactancia podría disminuir ligeramente el riesgo de cáncer de seno, especialmente si se prolonga por 1½ a 2 años. No obstante, ésta ha sido un área muy difícil de estudiar, especialmente en países como Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

Una explicación para este posible efecto puede ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer (similar a comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o experimentar la menopausia temprano).

Consumo de bebidas alcohólicas

El consumo de bebidas alcohólicas está claramente asociado con un aumento en el riesgo de padecer cáncer de seno. El riesgo aumenta con la cantidad de alcohol consumido. En comparación con las mujeres que no ingieren alcohol, las que consumen una bebida alcohólica diaria tienen un aumento muy ligero en el riesgo. Aquéllas que toman de dos a cinco bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres que no toman alcohol. Se sabe también que el consumo excesivo de bebidas que contienen alcohol incrementa el riesgo de desarrollar otros varios tipos de cáncer.

Sobrepeso u obesidad

El sobrepeso o la obesidad después de la menopausia aumentan el riesgo de cáncer de seno. Antes de la menopausia, sus ovarios producen la mayor cantidad de estrógeno, y el tejido adiposo produce una pequeña cantidad de estrógeno. Por otro lado, después de la menopausia (cuando los ovarios dejan de producir estrógeno), la mayor parte del estrógeno de una mujer proviene del tejido adiposo. Un exceso de tejido adiposo después de la menopausia puede aumentar su probabilidad de padecer cáncer de seno al aumentar los niveles de estrógeno. Además, las mujeres que tienen sobrepeso tienden a presentar niveles de insulina en la sangre más elevados. Los niveles de insulina más elevados también están asociados a algunos tipos de cánceres, incluyendo el cáncer de seno.

Pero la relación entre el peso y el riesgo de cáncer de seno es compleja. Por ejemplo, el riesgo parece aumentar en las mujeres que suben de peso en su vida adulta, pero es posible que no aumente en aquellas mujeres que han tenido exceso de peso desde la infancia. Además, un exceso de grasa en el área de la cintura afecta el riesgo más que la misma cantidad de grasa en las caderas y en los muslos. Los investigadores creen que las células grasas de varias partes del cuerpo tienen diferencias sutiles que pueden explicar esta observación.

Actividad física

La evidencia que indica que la actividad física en forma de ejercicio reduce el riesgo de cáncer de seno está aumentando. La pregunta principal es determinar cuánto ejercicio es necesario. En un estudio de la "Women’s Health Initiative", caminar a paso ligero tan poco como 1.25 a 2.5 horas por semana redujo a 18% el riesgo de una mujer. Con diez horas de caminata a la semana se redujo el riesgo aún un poco más.

Factores inciertos

Alimentación y consumo de vitaminas

Muchos estudios han analizado la relación entre los alimentos que consume una mujer y el riesgo de cáncer de seno, pero hasta el momento los resultados han sido conflictivos. Algunos estudios han indicado que la alimentación desempeña un papel en el riesgo, mientras que otros no han encontrado evidencia que demuestre que la alimentación afecta el riesgo de este cáncer. Los estudios han analizado la cantidad de grasa en la alimentación, consumo de frutas y verduras, y la ingesta de carne. No se ha encontrado una relación clara entre la alimentación y el riesgo de cáncer de seno.

Además, los estudios han analizado los niveles vitamínicos, y una vez más los resultados fueron inconsistentes. No obstante, algunos estudios encontraron un riesgo aumentado de cáncer de seno en mujeres con niveles más elevados de ciertos nutrientes. Hasta el momento, ningún estudio ha demostrado que consumir vitaminas reduce el riesgo de cáncer de seno. Esto no quiere decir que no sea beneficioso adoptar una dieta saludable. Una alimentación baja en grasa, con poca carne roja y procesada, y alta en frutas y verduras podría proporcionar otros beneficios a la salud.

En la mayoría de los estudios se ha encontrado que el cáncer de seno es menos común en aquellos países cuya dieta típica tiene un bajo contenido total de grasas, bajo contenido de grasas poliinsaturadas y bajo contenido de grasas saturadas. Pero muchos estudios realizados en las mujeres de los Estados Unidos no han vinculado el riesgo del cáncer de seno con el consumo de grasas en la alimentación. Los investigadores todavía no están seguros de cómo explicar este desacuerdo aparente. Puede que se deba por lo menos en parte al efecto de la alimentación en el peso del cuerpo (vea información más adelante). Además, los estudios en los que se compara la alimentación y el riesgo de cáncer de seno en diferentes países se complican con otras diferencias (como por ejemplo el nivel de actividad, la ingestión de otros nutrientes y los factores genéticos), que también podría afectar el riesgo de cáncer de seno.

Es necesario realizar más investigaciones para entender el efecto de los tipos de grasa consumidos sobre el riesgo de cáncer de seno. Sin embargo, se ha demostrado que las calorías son un factor que cuenta, y la grasa es una fuente principal de calorías. Los alimentos con altos contenidos de grasa pueden causar obesidad o sobrepeso, lo que es un factor de riesgo para el cáncer de seno. Además, se ha demostrado que estos factores afectan el riesgo de padecer otros tipos de cáncer, y el consumo de ciertos tipos de grasa se relaciona claramente con el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

Químicos en el ambiente

Se han reportado numerosas investigaciones, y se están realizando aún más, para entender las posibles influencias del medio ambiente en el riesgo de cáncer de seno.

Existe un interés especial en los compuestos del ambiente que contienen propiedades semejantes a las del estrógeno. Por ejemplo, las sustancias encontradas en algunos plásticos, ciertos cosméticos y productos del cuidado personal, pesticidas (tal como DDE) y los PCBs (bifenilos policlorinados) parecen tener tales propiedades. Esto podría en teoría afectar el riesgo de cáncer de seno.

Se comprende que este asunto causa una gran preocupación en el público, pero actualmente ninguna investigación muestra una clara asociación entre el riesgo de cáncer de seno y la exposición a estas sustancias. Desafortunadamente, el estudio de tales efectos en los humanos es difícil. Se necesitan más estudios para definir mejor los posibles efectos a la salud de éstas y otras sustancias similares.

Humo del tabaco

Por mucho tiempo, los estudios han reportado que no hay una relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de seno. Sin embargo, en años recientes, más estudios han reportado que fumar excesivamente por un tiempo prolongado está asociado con un mayor riesgo de cáncer de seno. Algunos estudios han encontrado que existe el mayor riesgo en ciertos grupos, como las mujeres que comenzaron a fumar cuando eran jóvenes. En 2009, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer concluyó que la evidencia sobre el cáncer ocasionado por el hábito de fumar tabaco es limitada.

Un foco activo de investigación consiste en si el humo de segunda mano aumenta el riesgo de cáncer de seno. Tanto el humo directo que aspira el fumador como el humo de segunda mano contienen químicos que, en altas concentraciones, causan cáncer de seno en roedores. Los químicos en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, los cuales han sido encontrados en la leche materna.

La evidencia relacionada con el humo de segunda mano y el riesgo de cáncer de seno en los estudios con humanos es controversial, por lo menos en parte porque el vínculo entre fumar y el cáncer de seno no está claro. Otra posible explicación para esto consiste en que el humo del tabaco puede tener diferentes efectos en el riesgo de cáncer de seno de los fumadores y de aquellas personas que sólo están expuestas al humo.

Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de California concluyó en 2005 que la evidencia asociada al humo de segunda mano y el cáncer de seno es “concordante con una asociación causal” en mujeres jóvenes, principalmente premenopáusicas. El informe de la Dirección General de Salud Pública de los Estados Unidos The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco Smoke, emitido en 2006, concluyó que en este momento la evidencia es “sugerente, pero no suficiente” para establecer el vínculo. De todas maneras, este posible vínculo con el cáncer de seno es una razón más para evitar el humo de segunda mano.

Trabajo nocturno

En algunos estudios se ha sugerido que las mujeres que trabajan durante la noche (por ejemplo las enfermeras del turno de la noche) pueden tener un mayor riesgo de padecer cáncer de seno. Éste es un hallazgo bastante reciente, y se están realizando más estudios para analizar este asunto. Algunos investigadores creen que el efecto puede deberse a cambios en los niveles de melatonina, una hormona cuya producción es afectada por la exposición del cuerpo a la luz, aunque también se están estudiando otras hormonas.

Factores controversiales

Desodorantes

Algunos rumores publicados en Internet han sugerido que las sustancias químicas que se encuentran en los desodorantes axilares son absorbidas a través de la piel, interfieren con la circulación linfática, causan la acumulación de toxinas en el seno, y esto finalmente produce cáncer de seno.

Según la evidencia disponible (incluyendo lo que sabemos sobre cómo funciona el cuerpo), existe poca, si es que hay alguna, razón para creer que los desodorantes aumentan el riesgo de cáncer de seno. Para obtener más información, consulte nuestro documento Antiperspirants and Breast Cancer Risk.

Sostenes

Los rumores en Internet, y por lo menos un libro, han señalado que los sostenes causan cáncer de seno al obstruir el flujo linfático. Tal declaración no tiene buena base científica ni clínica. Las mujeres que no usan sostenes regularmente tienden a ser más delgadas o a tener senos menos densos, lo que probablemente habría contribuido a cualquier diferencia percibida en cuanto a riesgo.

Aborto provocado

Varios estudios han provisto datos bastantes significativos de que los abortos provocados o espontáneos no tienen un efecto general en el riesgo de cáncer de seno. Para más información, lea nuestro documento Is Abortion Linked to Breast Cancer?

Implantes de seno

Varios estudios han encontrado que los implantes de seno no aumentan el riesgo de cáncer de seno, aunque los implantes de seno de silicona pueden causar la formación de tejido cicatricial en el seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes, llamadas vistas con desplazamiento de implantes, para hacer un examen más completo del tejido del seno.

Los implantes de seno pueden estar asociados a un tipo de linfoma poco común llamado linfoma anaplásico de células grandes. Este linfoma rara vez ha sido encontrado en el tejido del seno que rodea a los implantes. Hasta el momento, sin embargo, existen muy pocos casos para saber si el riesgo de este linfoma es realmente mayor en las mujeres que tienen implantes.

Fuente: http://www.cancer.org/espanol/cancer/cancerdeseno/guiadetallada/cancer-de-seno-que-es-que-es-cancer-de-seno#sthash.kfY7JSMn.dpuf

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¿Qué es?

 Crecimiento anormal de las células en los tejidos del cerebro. Los tumores cerebrales pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos).

Un tumor cerebral en adultos es una enfermedad por la que se forman células anormales en los tejidos del cerebro.

Hay muchos tipos de tumores del cerebro y la médula espinal. Los tumores se forman debido al crecimiento anormal de células y puede comenzar en distintas partes del cerebro o la médula espinal. El cerebro y la médula espinal forman juntos el sistema nervioso central (SNC).

Los tumores pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos):

  • Los tumores del cerebro y la médula espinal benignos crecen y hacen presión en las áreas cercanas del cerebro. Muy pocas veces se diseminan a otros tejidos y pueden recidivar (volver).
  • Los tumores del cerebro y la médula espinal malignos tienen la tendencia a crecer rápido y diseminarse a otros tejidos del cerebro.

Cuando un tejido crece en un área del cerebro o la presiona, puede impedir que esa parte del cerebro funcione correctamente. Tanto los tumores cerebrales benignos y malignos producen síntomas y necesitan tratamiento.

Los tumores del cerebro y de la médula espinal se pueden presentar tanto en niños como en adultos. Sin embargo, el tratamiento para los niños puede ser diferente del tratamiento para los adultos. (Para mayor información sobre el tratamiento en los niños, consultar el sumario del PDQ sobre Descripción del tratamiento de los tumores de cerebro y de médula espinal infantiles).

Para información sobre el linfoma que comienza en el cerebro, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del linfoma primario del sistema nervioso central.

Un tumor cerebral que empieza en otra parte del cuerpo y se disemina hasta el cerebro se llama tumor metastásico.

Los tumores cerebrales que empiezan en el cerebro se llaman tumores cerebrales primarios. Estos tumores se pueden diseminar a otras partes del cerebro o a la espina dorsal y muy pocas veces lo hacen a otras partes del cuerpo.

A menudo, los tumores que se encuentran en el cerebro comenzaron en otra parte del cuerpo y se diseminan a una o más partes del cerebro. Estos se llaman tumores cerebrales metastásicos (o metástasis cerebral). Los tumores cerebrales metastásicos son más comunes que los tumores cerebrales primarios.

Alrededor de la mitad de los tumores cerebrales metastásicos son de cáncer de pulmón. Otros tipos de cáncer que generalmente se diseminan hasta el cerebro son el melanoma y el cáncer de mama, colon, riñón, nasofaringe y de sitio primario desconocido. La leucemia, el linfoma, el cáncer de mama y el cáncer gastrointestinal se pueden diseminar a las leptomeninges (las dos membranas más internas que cubren el cerebro y la médula espinal). Esto se llama carcinomatosis leptomeníngea.

Para mayor información sobre los cánceres que habitualmente se diseminan al cerebro o la médula espinal, consultar los siguientes sumarios del PDQ:

Hay diferentes tipos de tumores cerebrales y de la médula espinal.

Los tumores cerebrales y de la médula espinal se llaman según el tipo de célula con los que se forman y el lugar del cerebro en el SNC donde se forman primero. Se puede usar el grado del tumor para indicar la diferencia entre los tipos de tumores de crecimiento lento y los de crecimiento rápido. El grado del tumor se basa en qué tan anormal es el aspecto de las células examinadas bajo un microscopio y en la probable rapidez en que el tumor pueda crecer y diseminarse.

Sistema de graduación de los tumores

  • Grado I (grado bajo): el tumor crece lentamente, tiene células con un aspecto muy parecido al de las células normales y se disemina muy raramente hasta los tejidos cercanos. Los tumores cerebrales de grado I se pueden curar si se extirpan por completo por medio de cirugía.
  • Grado II: el tumor crece lentamente, pero se puede diseminar hasta el tejido cercano y puede recidivar (volver). Algunos tumores se pueden convertir en tumores de grado más alto.
  • Grado III: el tumor crece rápidamente, es probable que se disemine hasta el tejido cercano y sus células tienen un aspecto muy distinto del de las células normales.
  • Grado IV (grado alto): el tumor crece y se disemina muy rápido y el aspecto de las células no es como el de las células normales. El tumor puede tener áreas de células muertas. Con frecuencia, los tumores de grado IV no se pueden curar.

Los tipos de tumores siguientes se pueden formar en el cerebro o en la médula espinal:

Tumores astrocíticos

Un tumor astrocítico empieza en las células del cerebro con forma de estrella que se llaman astrocitos y que sirven para ayudar a que las células nerviosas se mantengan sanas. Un astrocito es un tipo de célula neuroglial. Algunas veces estas células forman tumores que se llaman gliomas. Dentro de los tumores astrocíticos se incluyen los siguientes:

  • Glioma del tronco encefálico (a menudo de grado alto): un glioma del tronco encefálico se forma en el tronco encefálico, que es la parte del cerebro conectada a la médula espinal. A menudo es un tumor de grado alto que se disemina ampliamente por el tronco encefálico y es difícil de curar. Los gliomas del tronco encefálico son poco frecuentes en los adultos. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del glioma de tronco encefálico infantil).
  • Tumor astrocítico pineal (de cualquier grado): un tumor astrocítico pineal se forma en el tejido que rodea la glándula pineal y puede ser de cualquier grado. La glándula pineal es un órgano diminuto del cerebro que elabora melatonina, una hormona que ayuda a controlar el ciclo del sueño y la vigilia.
  • Astrocitoma pilocítico (grado I): un astrocitoma pilocítico crece lentamente en el cerebro o la médula espinal. Puede tener forma de quiste y pocas veces se disemina hasta los tejidos cercanos. Con frecuencia, los astrocitomas pilocíticos se pueden curar.
  • Astrocitoma difuso (grado II): un astrocitoma difuso crece lentamente, pero a menudo se disemina hasta los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen aspecto de células normales. En algunos casos, un astrocitoma difuso se puede curar. También se llama astrocitoma difuso de grado bajo.
  • Astrocitoma anaplásico (grado III): un astrocitoma anaplásico crece rápido y se disemina hasta los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las células normales. Por lo general, este tipo de tumor no se puede curar. El astrocitoma anaplásico también se llama astrocitoma maligno o astrocitoma de grado alto.
  • Glioblastoma (grado IV): un glioblastoma crece y se disemina muy rápido. Las células tumorales tienen un aspecto muy diferente al de las células normales. Por lo general, este tipo de tumor no se puede curar. También se llama glioblastoma multiforme.

Para mayor información sobre el astrocitoma infantil, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento de los astrocitomas infantiles.

Tumores oligodendrogliales

Un tumor oligodendroglial empieza en las células del cerebro que se llaman oligodendrocitos, que ayuda a mantener sanas las células nerviosas. Un oligodendrocito es un tipo de célula neuroglial. Los oligodendrocitos forman a menudo tumores que se llaman oligodendrogliomas. Los grados de los tumores oligodendrogliales son los siguientes:

  • Oligodendroglioma (grado II): un oligodendroglioma crece de lentamente, pero a menudo se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto similar al de las células normales. En algunos casos, un oligodendroglioma se puede curar.
  • Oligodendroglioma anaplásico (grado III): un oligodendroglioma anaplásico crece rápido y se disemina al tejido cercano. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las células normales. Con frecuencia, este tipo de tumor no se puede curar.

Para mayor información sobre los tumores oligodendrogliales en los niños, consultar el sumario del PDQ sobre el Tratamiento de los astrocitomas infantiles.

Gliomas mixtos

Un glioma mixto es un tumor cerebral que contiene dos tipos de células tumorales: oligodendrocitos y astrocitos. Este tipo de tumores mixtos se llaman oligoastrocitomas.

  • Oligoastrocitoma (grado II): un oligoastrocitoma es un tumor de crecimiento lento. El aspecto de las células tumorales es similar al de las células normales. En algunos casos, el oligoastrocitoma se puede curar.
  • Oligoastrocitoma anaplásico (grado III): el oligoastrocitoma anaplásico crece rápido y se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las células normales. Este tipo de tumor tiene un pronóstico peor que el del oligoastrocitoma (grado II).

Para mayor información sobre los gliomas mixtos en los niños, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento de los astrocitomas infantiles.

Tumores ependimarios

Un tumor ependimario habitualmente empieza en las células que revisten los espacios llenos de líquido del cerebro y los que rodean la médula espinal. Los tumores ependimarios también se llaman ependimomas. Los grados de los ependimomas son los siguientes:

  • Ependimoma (grado I o II): un ependimoma de grado I o II crece lentamente y tiene células con aspecto parecido al de las células normales. Hay dos tipos de ependimoma de grado I: ependimoma mixopapilar y subependimoma. Un ependimoma de grado II crece en un ventrículo (espacio lleno de líquido en el cerebro) y sus vías de conexión o en la médula espinal. En algunos casos, un ependimoma de grado I o II se puede curar.
  • Ependimoma anaplásico (grado III): el ependimoma anaplásico crece rápido y se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las células normales. Con frecuencia, este tipo de tumores tiene un pronóstico peor que el ependimoma de grado I y II.

Para mayor información sobre el ependimoma en los niños, consultar el sumario del PDQ sobre el Tratamiento del ependimoma infantil.

Meduloblastomas

Un meduloblastoma es un tipo de tumor embrionario. Los meduloblastomas son más comunes en los niños y en los adultos jóvenes.

Para mayor información sobre los meduloblastomas en niños, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento de los tumores embrionarios del sistema nervioso central infantil.

Tumores del parénquima pineal

Un tumor del parénquima pineal se forma en las células del parénquima o pineocitos, que son las células que componen la mayor parte de la glándula pineal. Estos tumores son diferentes de los tumores astrocíticos pineales. Los grados de los tumores del parénquima pineal son los siguientes:

  • Pineocitoma (grado II): un pineocitoma es un tumor pineal de crecimiento lento.
  • Pineoblastoma (grado IV): un pineoblastoma es un tumor poco frecuente que muy probablemente se disemine.

Para mayor información sobre los tumores del parénquima pineal en niños, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento de los tumores embrionarios del sistema nervioso central infantil.

Tumores meníngeos

Un tumor meníngeo, que también se llama meningioma, se forma en las meninges (capas delgadas de tejido que cubren el cerebro y la médula espinal). Puede estar formado por diferentes tipos de células del cerebro y la médula espinal. Los meningiomas son más comunes en los adultos. Los tipos de tumores meníngeos son los siguientes:

  • Meningioma (grado I): un meningioma de grado I es el tipo más común de tumor meníngeo. Un meningioma de grado I es un tumor de crecimiento lento que se forma con más frecuencia en la duramadre. Los meningiomas de grado I se pueden curar si se extirpan por completo por medio de una cirugía.
  • Meningioma (grados II y III): este es un tipo de tumor meníngeo poco frecuente. Crece rápidamente y es probable que se disemine dentro del cerebro y la médula espinal. El pronóstico es peor que el de un meningioma de grado I porque, con frecuencia, el tumor no se puede extirpar por medio de cirugía.

Un hemangiopericitoma no es un tumor meníngeo, pero se trata igual que un meningioma de grados II o III. Un hemangiopericitoma habitualmente se forma en la duramadre. El pronóstico es peor que el de un meningioma porque, con frecuencia, el tumor no se puede extirpar por completo por medio de cirugía.

Tumores de células germinativas

Un tumor de células germinativas se forma en las células germinativas, que son las células que se convierten en espermatozoides en los hombres y en los óvulos (huevos) en las mujeres. Hay distintos tipos de tumores de células germinativas. Estos incluyen los germinomas, los teratomas, los carcinomas del saco vitelino y los coriocarcinomas. Los tumores de células germinativas pueden ser benignos o malignos.

Para mayor información sobre los tumores de las células germinativas del cerebro en los niños, consultar el sumario del PDQ sobre el Tratamiento de los tumores de células germinativas del sistema nervioso central infantil).

Craneofaringioma (grado I)

Los craneofaringiomas son tumores poco frecuentes que a menudo se forman justo arriba de la hipófisis (un órgano del tamaño de una arveja debajo del cerebro que controla otras glándulas). Los craneofaringiomas se pueden formar a partir de diferentes tipos de células del cerebro o la médula espinal. Estos comienzan en el centro del cerebro, justo encima de la parte de atrás de la nariz.

Para mayor información sobre el craneofaringioma en los niños, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del craneofaringioma infantil.

Tumores cerebrales recidivantes

Un tumor cerebral recidivante es un tumor que recidivó (volvió) después de haber sido tratado. Los tumores cerebrales recidivan a menudo, a veces muchos años después del primer tumor. El tumor puede recidivar en el mismo lugar del cerebro o en otras partes del sistema nervioso central.

Ciertos síndromes genéticos pueden afectar el riesgo de presentar un tumor cerebral.

Cualquier cosa que aumenta la posibilidad de enfermarse se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se va a enfermar de cáncer; no tener factores de riesgo no significa que no se va a enfermar de cáncer. Consultar con el médico si piensa que puede estar en riesgo. Hay pocos factores de riesgo conocidos para los tumores cerebrales. Las siguientes afecciones pueden aumentar el riesgo de presentar ciertos tipos de tumores cerebrales:

Se desconoce la causa de la mayoría de tumores cerebrales y de la médula espinal.

Los síntomas de los tumores cerebrales y de la médula espinal no son los mismos para cada persona.

Los síntomas que causa un tumor cerebral primario dependen del lugar del cerebro donde comienza, lo que controla esa parte del cerebro y el tamaño del tumor. Los dolores de cabeza y otros síntomas pueden obedecer a tumores cerebrales. Otras afecciones, como el cáncer que se diseminó al cerebro, pueden producir los mismos síntomas. Consultar con el médico si tiene alguno de los problemas siguientes:

Tumores cerebrales
  • Dolor de cabeza en las mañanas o dolor de cabeza que desaparece después de vomitar.
  • Náuseas y vómitos frecuentes.
  • Pérdida de apetito.
  • Problemas de la vista, el oído o el habla.
  • Pérdida de equilibrio y problemas para caminar.
  • Debilidad.
  • Somnolencia no habitual o cambio en el grado de actividad.
  • Cambios de personalidad, humor, comportamiento o en la capacidad de concentrarse.
  • Crisis epilépticas.
Tumores de la médula espinal
  • Dolor de espalda o dolor que va desde la espalda hacia los brazos o las piernas.
  • Cambio en los hábitos intestinales o problemas para orinar.
  • Debilidad en las piernas.
  • Problemas para caminar.

Hay pruebas que examinan el cerebro y la médula espinal para diagnosticar tumores cerebrales y de la médula espinal en adultos.

Se pueden usar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para chequear los signos generales de salud, incluso verificar si hay signos de enfermedad, como masas o cualquier otra cosa que parezca anormal. También se toman los antecedentes de los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes médicos de sus enfermedades y tratamientos anteriores.
  • Examen neurológico: serie de preguntas y pruebas para chequear el cerebro, la médula espinal y el funcionamiento de los nervios. El examen verifica el estado mental de la persona, la coordinación y la capacidad de caminar normalmente, así como el funcionamiento de los músculos, los sentidos y los reflejos.
  • Examen del campo visual: examen para comprobar campo visual de una persona de visión (el área total en la que se pueden ver objetos). Esta prueba mide tanto la visión central (cuánto puede ver una persona cuando mira fijamente hacia adelante) como la visión periférica (cuánto una persona puede ver en todas las otras direcciones cuando mira fijamente hacia adelante). Cualquier pérdida de la vista puede ser un signo de un tumor que dañó o presionó partes del cerebro que afectan la vista.
  • Prueba de marcadores tumorales: procedimiento mediante el que se examina una muestra de sangre, orina o tejido para medir las cantidades de ciertas sustancias elaboradas por los órganos, los tejidos o las células tumorales del cuerpo. Ciertas sustancias se relacionan con tipos específicos de cáncer cuando se encuentran en concentraciones muy altas en el cuerpo. Estas sustancias se llaman marcadores tumorales. Esta prueba se puede realizar para diagnosticar un tumor de células germinativas.
  • Prueba genética: prueba de laboratorio en la que se estudia una muestra de sangre o de tejido para determinar si hay cambios en un cromosoma que se relaciona con cierto tipo de tumor cerebral. Esta prueba se puede realizar para diagnosticar un síndrome hereditario.
  • Exploración por TC (exploración por TAC): procedimiento mediante el cual se toma una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. De forma opcional, se inyecta un tinte en una vena o se ingiere, a fin de que los órganos o los tejidos se destaquen más claramente. Este procedimiento también se llama tomografía computada, tomografía computarizada o tomografía axial computarizada.
  • IRM (imágenes por resonancia magnética) con gadolinio: procedimiento para el que se utiliza un imán, ondas de radio y una computadora para crear una serie de imágenes detalladas del cerebro y la médula espinal. Se inyecta en una vena una sustancia que se llama gadolinio. El gadolinio se acumula alrededor de las células cancerosas y las hace aparecer más brillantes en la imagen. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN). A veces, se realiza un procedimiento que se llama imágenes por resonancia magnética espectroscópica (IRME) durante la exploración por IRM. Las IRME se usan para diagnosticar tumores con base en su constitución química. Las IRM se usan a menudo para diagnosticar tumores en la médula espinal.
  • Exploración por TCEFU (tomografía computarizada por emisión de fotón único): procedimiento para el que se usa una cámara especial conectada con una computadora para obtener una imagen tridimensional (3-D) del cerebro. Se inyecta una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva en una vena o se inhala por la nariz. A medida que la sustancia se desplaza por la sangre, la cámara rota alrededor de la cabeza y toma imágenes del cerebro. El flujo de la sangre y el metabolismo son más altos de lo normal en las áreas donde hay células cancerosas que crecen. Esas áreas se ven más brillantes en la imagen. Este procedimiento se puede realizar inmediatamente antes o después de una exploración por TC. La TCEFU se usa para determinar la diferencia entre un tumor primario y un tumor que se diseminó al cerebro desde otra parte del cuerpo.
  • Exploración con TEP (exploración con tomografía por emisión de positrones): procedimiento para encontrar células tumorales malignas en el cuerpo. Se inyecta en una vena una cantidad pequeña de glucosa (azúcar) radiactiva. El explorador TEP rota alrededor del cuerpo y toma una imagen de los lugares del cerebro que absorben la glucosa. Las células tumorales malignas tienen aspecto más brillante en la imagen porque son más activas y absorben más glucosa que las células normales. La TEP se usa para diferenciar entre un tumor primario y un tumor que se diseminó al cerebro desde otra parte del cuerpo.
  • Angiograma: procedimiento que se usa para observar los vasos sanguíneos y el flujo de la sangre en el cerebro. Se inyecta un tinte de contraste en el vaso sanguíneo. A medida en que el tinte de contraste se desplaza por el vaso sanguíneo, se toman radiografías para ver si este se obstruye.

También se realiza una biopsia para diagnosticar un tumor cerebral.

Si las pruebas con imágenes muestran que puede haber tumor cerebral, a menudo se realiza una biopsia. Se puede realizar uno de los siguientes tipos de biopsia:

  • Biopsia estereotáctica: cuando las pruebas con imágenes muestran que puede haber un tumor profundo en el cerebro en un lugar difícil de alcanzar, se puede realizar una biopsia estereotáctica del cerebro. Para este tipo de biopsia se usa una computadora y un aparato explorador tridimensional para encontrar el tumor y guiar la aguja que se usa para extraer el tejido. Se hace una incisión pequeña en el cuero cabelludo y se abre un agujero pequeño a través del cráneo. Se inserta una aguja para biopsia a través del agujero a fin de extraer células o tejidos para que un patólogo los observe al microscopio y determine si hay signos de cáncer.
  • Biopsia abierta: cuando las pruebas con imágenes muestran que hay un tumor que se pueden extirpar por medio de cirugía, se puede realizar una biopsia abierta. Se extrae una parte del cráneo en una operación que se llama craneotomía. Se extrae una muestra de tejido cerebral y un patólogo lo observa al microscopio. Si se encuentran células cancerosas, se puede remover todo o parte del tumor durante la misma cirugía. Hay pruebas que se realizan antes de la cirugía para encontrar las áreas alrededor del tumor que son importantes para el funcionamiento normal del cerebro. También hay formas de examinar el funcionamiento del cerebro durante la cirugía. El médico usará los resultados de estas pruebas para extirpar la mayor cantidad de tumor posible con el menor daño al tejido normal del cerebro.
    Ampliar
    Craneotomía. Se realiza una abertura en el cráneo y se extrae un trozo del cráneo para mostrar parte del cerebro.

El patólogo examina la muestra de la biopsia para determinar el tipo y el grado del tumor cerebral. El grado del tumor se basa en el aspecto de las células tumorales al microscopio y en la rapidez con que el tumor puede crecer y diseminarse.

Se pueden realizar las siguientes pruebas en la muestra de tejido que se extrae:

  • Estudio inmunohistoquímico: prueba de laboratorio para la que se agrega una sustancia, como un anticuerpo, un tinte o un radioisótopo, a una muestra de tejido canceroso para verificar si tiene ciertos antígenos. Este tipo de estudio se usa para determinar la diferencia entre distintos tipos de cáncer.
  • Microscopía óptica y electrónica: prueba de laboratorio en la que se observan las células de una muestra de tejido bajo microscopios comunes y de alta potencia para verificar si hay ciertos cambios en las células.
  • Análisis citogenético: prueba de laboratorio en la que se observan las células de una muestra de tejido bajo un microscopio para verificar si hay ciertos cambios en los cromosomas.

Algunas veces no se puede hacer una biopsia o una cirugía.

Con algunos tumores, no se puede realizar una biopsia o una cirugía de forma segura debido a la parte del cerebro o de la médula espinal en donde se formó el tumor. Estos tumores se diagnostican y tratan de acuerdo con los resultados de las pruebas con imágenes y otros procedimientos.

Algunas veces los resultados de las pruebas con imágenes y otros procedimientos muestran que es muy probable que el tumor sea benigno y no se realiza una biopsia.

Ciertos factores afectan el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento de los tumores cerebrales primarios y de la médula espinal dependen de los siguientes factores:

  • Tipo y grado del tumor.
  • Lugar del tumor en el cerebro o la médula espinal.
  • Si el tumor se puede extirpar mediante cirugía.
  • Si quedan células cancerosas después de la cirugía.
  • Si hay ciertos cambios en los cromosomas.
  • Si el cáncer recién se diagnosticó o recidivó (volvió).
  • El estado general de salud del paciente.

El pronóstico y las opciones de tratamiento para los tumores cerebrales y de la médula espinal metastásicos dependen de los siguientes factores:

  • Si hay más de dos tumores en el cerebro o la médula espinal.
  • Lugar del cerebro o la médula espinal donde se encuentra el tumor.
  • El modo en que el tumor responde al tratamiento.
  • Si el tumor primario sigue creciendo o diseminándose.

Tratamiento

 Información acerca del tratamiento, lo cual incluye temas como cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapia con vacunas.

 Fuente: http://www.cancer.gov/espanol/pdq/tratamiento/cerebralesadultos/Patient

INFORMACIÓN DE CONTACTO

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